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La Habana para Los del Fin de Semana Lento: un fin de semana de viernes a lunes
Sal en el malecón, ron entre las ruinas.
El fin de semana como descanso. Un hotel que merezca la pena, un hammam o un balneario, una visita sin prisas cada día, comidas que se alargan hasta la tarde y noches tempranas.
Viernes: El césped y el mar
- El Malecón junto al Hotel Nacional
Media hora tranquila por el malecón desde La Rampa, hasta el promontorio del hotel y de vuelta; lo importante es la luz, no la distancia.
- Hotel Nacional de Cuba, Salón de la Historia
La sala de los huéspedes famosos del hotel, de Churchill a Nat King Cole, y luego el bar del jardín con un mojito y los cañones de 1895 como compañía.
- Paladar Vistamar
Una casa de los años cincuenta junto al agua con una piscina que desborda al mar y mesas por el borde; langosta, una botella de blanco y ningún motivo para irse.
Sábado: Un spa y una comida larga
- Spa del Gran Hotel Manzana Kempinski
El hotel de la antigua galería Manzana de Gómez tiene el único spa de verdad de la ciudad: un masaje, el hammam y después la piscina de la azotea sobre el Parque Central.
- Paladar San Cristóbal
Las salas de antigüedades y santos de Carlos Cristóbal Márquez, donde cenaron los Obama; la comida se alarga a propósito y al final se ofrece un puro.
- Plaza de la Catedral al atardecer
La plaza barroca cuando los grupos ya se han ido, con las mesas del café fuera y un trío tocando bajo el soportal; un café, una hora.
Domingo: Pintura cubana y un atardecer en la fortaleza
- Museo Nacional de Bellas Artes, Arte Cubano
El edificio cubano de la galería nacional, abierto los domingos por la mañana: Wifredo Lam y Amelia Peláez en la segunda planta, bancos en todas las salas.
- Al Carbón
Una parrilla de carbón en una casa colonial con patio, lechón y una larga comida de domingo; pide la yuca con mojo y deja que pase la tarde.
- Castillo de San Salvador de la Punta
La pequeña fortaleza de 1590 en la boca del puerto, con el Morro enfrente y el sol poniéndose tras el malecón; aquí el muro es el mejor banco de la ciudad.
Lunes: Una última plaza
- Plaza de San Francisco
La plaza empedrada junto a la terminal de cruceros, con la Fuente de los Leones, las palomas y las sillas del Café del Oriente para un café tardío al sol.
- Hotel Ambos Mundos, habitación 511
El ascensor de jaula hasta la habitación que Hemingway alquiló en los años treinta, con su máquina de escribir y vista al puerto, y luego el bar de la azotea para una última mirada a la calle Obispo.
- 5 Esquinas Trattoria
Un pequeño rincón ítalo-cubano junto a la Loma del Ángel, pizza al horno de leña y un plato de pasta antes del taxi; es rápido cuando lo necesitas.