Sevilla para Los Noctámbulos: un fin de semana de viernes a lunes
Naranjos, dulces amargos y un atardecer largo y lento.
La ciudad de noche. Los días empiezan al mediodía, el plan de verdad empieza a las nueve: un concierto, un bar de cócteles con control de acceso, un club que merece la cola y el desayuno de camino a casa.
Viernes: El patio del carbón
- Calle Betis
Una caña en la orilla de Triana al atardecer, de cara a la Torre del Oro: el calentamiento para una noche que empieza a las diez.
- Taberna Coloniales
Cena a las diez, que es cuando la cocina se pone en marcha: solomillo al whisky y una carta larga, con la cola en la calle delante de la puerta.
- La Carbonería
Flamenco gratuito en el antiguo patio del carbón desde las once, un patio de estudiantes y una cerveza barata; el segundo pase es el más relajado.
Sábado: La Alameda
- Mercado Lonja del Barranco
El mediodía en la lonja de hierro junto al puente de Triana: una tortilla, un vermut y el río haciendo el resto.
- Alameda de Hércules
La larga plaza de bares y quioscos donde la noche del sábado se reúne desde las seis; reserva una mesa en la terraza y no la sueltes.
- Sala Malandar
Grupos en directo y DJs en una nave de Torneo hasta las cinco; revisa la cuenta, paga en la puerta, y la Alameda queda a cinco minutos.
Domingo: Tablao y después el teatro
- Bar Alfalfa
Un plato tardío en el bar de la esquina de la Alfalfa, tostada y salmorejo, donde la plaza se despierta los domingos.
- Casa de la Memoria
Cien asientos, sin amplificación, el pase de las nueve; a las diez y media ya habrás salido y la noche puede empezar de verdad.
- Antique Theatro
El club de la Cartuja, en un teatro construido para la Expo 92, con house y reguetón hasta las seis; hay que ir en taxi, y el portero es estricto con las zapatillas.
Lunes: Churros de camino a casa
- Bar El Comercio
Churros y chocolate en la barra de 1904 para quien siga despierto, el desayuno oficial de la vuelta a casa.
- Metropol Parasol
El paseo por la celosía, la única vista del día, con sombra y una copa en el bar de arriba antes del calor.
- Bodega Santa Cruz Las Columnas
Una última pila de montaditos en la barra, con la cuenta apuntada con tiza delante de ti, y luego el autobús al aeropuerto desde la plaza de Armas.